La
contemplación en el rayo azul
confiere
férrea voluntad y precipita justicia divina,
elevando la baja frecuencia de vibración de
todo tipo de injusticia humana.
Cuando
se proyecta la voluntad divina, el ser se eleva
a lo espiritual.
La
irradiación de la contemplación
en el rayo azul confiere
buena voluntad y aporta, a quien lo recibe la capacidad
de gobernar su vida en forma inteligente.
En
los primeros tiempos de la humanidad y durante
casi 2.000 años fue dirigido el rayo azul sobre
el mundo. Este es uno de los motivos por el cual se
lo denomina el primer rayo de manifestación
divina.
A
través de la poderosa voluntad de Dios en
el rayo azul, germinaron las primeras simientes
humanas. Hasta el día de hoy sigue descendiendo
este poderoso rayo aunque no con tanta fluidez,
a través de la voluntad de los hijos del
altísimo; haciendo uso de su libre albedrío,
el hombre puede optar en estos tiempos, por invocar
este rayo para el crecimiento personal o para ayudar
a toda la humanidad.
El rayo azul es la propia voluntad del Padre manifestándose
autosostenidamente en forma siempre constante. Es
uno de los rayos de mayor frecuencia de vibración.
Esto hace que cuando es realizada la
contemplación
del rayo azul y
es dirigida hacia cualquier situación, esta
tienda indefectiblemente a polarizarse en su aspecto
positivo y verdadero.
Dice
el manú (señor) de nuestra raza:
El gobierno y dominio de sí mismo es
la felicidad. El dejarse dominar por los propios
instintos o la voluntad de otros es desdicha.
Este
Rayo contiene la
VOLUNTAD DE DIOS.
La humanidad se ha olvidado
que,
LA
VOLUNTAD DE DIOS ES SIEMPRE EL BIEN
y distorsionó este Rayo atribuyendo a la voluntad
de Dios una condición negativa.
Así
vemos que cuando ocurre algo triste se suele decir:
fue la voluntad de Dios.
La
voluntad de Dios nunca es negativa.
La
voluntad de Dios es AMAR.
L
a voluntad de Dios es PAZ.
La
voluntad de Dios es que NOS
AMEMOS LOS UNOS A LOS OTROS.
Quienes
realizan como servicio la contemplación
en el rayo azul no
esperan que las circunstancias
y sucesos los impulsen a la acción, sino
que toman la vida material como un hermoso lograr
donde realizar metas. Son altamente intuitivos,
puesto que deliberadamente emplean sus facultades
psíquicas y emotivas para llevar sus ideas
a la acción.
Las
personas pertenecientes al Rayo Azul ostentan
una apariencia de energía ilimitada y una gran
fuerza de voluntad.
Ellos
son los que concretan grandes logros.
Les
gusta la acción, son ejecutivos y gobernadores
natos y son capaces de manejar varias actividades
a un mismo tiempo.
Cuando
los individuos del primer Rayo
no están muy evolucionados, el empuje o energía
de ellos suele resultar desagradable para las demás
personas y si no se dejan guiar por el Rayo
Rosa del Amor
pueden convertirse en peligrosos tiranos.
La nota predominante que confiere la
contemplación en el rayo azul es
el dominio de sí mismo, logrando un vigoroso
sentimiento del yo, denotando una firmeza de voluntad
que trasciende toda circunstancia.
Este
conocimiento intuitivo de la propia divinidad, mueve
al hombre a decir quiero, aunque no se
sepa qué hacer para obtener y realizar su objetivo
porque se tienen la infalible intuición de
que su YO SOY será
el absoluto poder que concretará su deseo.
La característica de
la voluntad es el llegar a un fin por todos los
medios posibles, es decir, mantener en acción
la mente hasta encontrar el sendero a la meta anhelada.
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