La doctrina del renacer
(2º parte)

La Década del poder que genera el renacer
(los opuestos de la Dúo década del error)

El primero es el conocimiento divino que eclipsa a al ignorancia espiritual
El segundo es la experiencia en la alegría que aleja a la ignorante tristeza
El tercero es la moderación que anula la intemperancia,
El cuarto es el desapego y la constancia que se contraponen al deseo.
El quinto es el pilar de la justicia divina que anula la injusticia humana.
El sexto es la conciencia de fraternidad que disuelve la ambición personal.
El séptimo es la verdadera realidad del ser que anula el engaño de lo ilusorio e irreal,
El octavo es el conocimiento que disuelve la ignorancia espiritual madre de la envidia,
El noveno es la conciencia del sublime amor que disuelve la traición,
El décimo es la aceptación, tolerancia y buena voluntad que anula la cólera,


Viene el conocimiento de Dios, y al venir, la ignorancia es arrojada afuera.
Viene la experiencia de la alegría, y a su llegada, huirá la tristeza hacia los que la puedan recibir.

Después de la alegría, sobreviene el poder de la moderación. ¡Oh poder delicioso! démosele, la más benevolente acogida. ¡Observemos cómo desde su llegada ha rechazado a la intemperancia!

En cuarto lugar se encuentra la constancia, el poder que se opone al deseo.

El próximo escalón, es el pedestal de la justicia. Observemos cómo, sin juicio, arroja a la injusticia y con ella ausente, nos hallamos justos.


En sexto lugar, se encuentra el opuesto a la ambición, la fraternidad.

Fuera la ambición, observamos entonces a la veracidad fuera el engaño, nace la veracidad.
¡Miremos cómo el Bien alcanza su plenitud cuando llega la Verdad! Porque la mentira se ha alejado de nosotros, y el Bien sucedió a la Verdad, la Vida y la Luz.

Cuando sobreviene la Década, se concluye el nacimiento intelectual, la Duodécada es expulsada y el nacimiento nos diviniza.

Porque el que, por la misericordia, acepta el divino nacimiento, se percibe a sí mismo con estos poderes y se llena de alegría.

Cuando el ser renace Dios lo hace inquebrantable, representa las cosas que ve, no con los ojos sino con la energía intelectual lograda por sus divinos poderes.


¡Esta en el Cielo, y en la Tierra, en el agua, en el aire; esta en los animales, en las plantas; en el vientre, antes del vientre y después del vientre, esta en todas partes!

¿Cómo es que los castigos auto infligidos por el hombre, siendo doce en número, son rechazados por diez poderes?

Entre los errores de la Dúo década hay algunas parejas que en la práctica son como uno sólo
la cólera y la precipitación, por ejemplo, son inseparables o imposibles de distinguir.

.
La Década, expulsa a la Dúo década. Porque la Década, engendra el alma: pues Vida y
Luz
son uno, allí nace el número de la Unidad, del Espíritu.

Por consiguiente y según la razón, la Unidad contiene a la Década, y la Década a la Unidad.


¡Este es el renacer, no más la percepción desde la forma corporal tridimensional!

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