Viene el conocimiento de Dios,
y al venir, la ignorancia es arrojada afuera.
Viene la experiencia de la alegría,
y a su llegada, huirá la tristeza hacia los que la puedan recibir.
Después
de la alegría, sobreviene el poder
de la moderación. ¡Oh poder delicioso!
démosele, la más benevolente acogida. ¡Observemos
cómo desde su llegada ha rechazado a la intemperancia!
En cuarto
lugar se encuentra la constancia,
el poder que se opone al deseo.
El próximo
escalón, es el pedestal de la
justicia. Observemos cómo, sin juicio, arroja
a la injusticia y con ella ausente, nos hallamos justos.
En sexto lugar, se encuentra el opuesto a la ambición,
la fraternidad.
Fuera la ambición, observamos entonces a la veracidad
fuera el engaño, nace la veracidad.
¡Miremos cómo el Bien alcanza
su plenitud cuando llega
la Verdad! Porque la mentira se ha alejado de nosotros,
y el Bien sucedió a la Verdad,
la Vida y la Luz.
Cuando sobreviene
la Década, se
concluye el nacimiento intelectual, la Duodécada
es expulsada y el nacimiento nos diviniza.
Porque el que, por la misericordia, acepta el divino nacimiento, se
percibe a sí mismo con estos poderes y se llena de alegría.
Cuando
el ser renace Dios lo hace inquebrantable, representa
las cosas que ve, no con los ojos sino con la energía intelectual
lograda por sus divinos poderes.
¡Esta en el Cielo, y en la
Tierra, en el agua, en el aire; esta en los animales, en las plantas;
en el vientre, antes del vientre y después del vientre, esta
en todas partes!
¿Cómo
es que los castigos auto infligidos por el hombre, siendo doce en
número, son rechazados por diez poderes?
Entre los
errores de la Dúo década hay algunas parejas que en
la práctica son como uno sólo
la cólera y la precipitación, por ejemplo, son inseparables
o imposibles de distinguir.
.
La Década, expulsa
a la Dúo década.
Porque la Década,
engendra el alma: pues Vida y
Luz son uno, allí nace el número de
la Unidad, del Espíritu.
Por consiguiente y según la razón, la Unidad contiene
a la Década, y la Década
a la Unidad.
¡Este es el renacer, no
más la percepción desde la forma corporal tridimensional!
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