El sendero de los 7 peldaños

Primer grado de conciencia.

Los siete centros de conciencia o chakras del hombre son el camino espiritual que Jesus el Cristo ha abierto para cada alma humana.

Para alcanzar estos centros de fuerza del alma, que son energía fluyente, es necesario que el hombre se auto analice diariamente y que tenga disciplina.

Por la vida contraria a la verdad que tomo la humanidad, el hombre se aparto cada vez más de la ley divina, ensombreciendo y despolarizando las partículas de su alma.

El ensombrecimiento o despolarización del alma tiene que ser disuelto con la fuerza de la buena voluntad del hombre unida a la fuerza del Cristo.

La voluntad positiva que se eleva hacia Dios, hace fluir la fuerza del Cristo, que presta ayuda, haciéndole más fácil la tarea al hombre.

Cristo es la fuerza que suma, llamada también fuerza impulsora, que purifica al alma y ayuda a poner en rotación intensiva los centros de conciencia del hombre.

 

El camino directo hacia la conciencia universal del Padre pasa por los centros de conciencia.

 

Los ejercicios diarios para hacer fluir la fuerza de Cristo, para abrir un centro de conciencia tras otro, para iluminar al hombre y al alma, para reconocer el camino directo, para ir por el con mayor rapidez, para alcanzar los mundos superiores, son los siguientes:

1º Tener la máxima disciplina

Cuando el" hombre se despierta por la mañana, no debería abandonar su lecho sin haber rezado a Dios, su Padre, y sin haberle dado las gracias por la noche y por su despertar.

La oración debe estar llena de energía, interna y de confianza en que Dios también acompaña durante el día y regala todas las fuerzas necesarias.

Si el hombre con la oración no puede entrar en la vibración divina, debería escuchar música armoniosa sin canto, y entregarse rítmicamente mientras se arregla por la mañana.

Es decir que el bañarse, limpiarse los dientes y secarse se debería efectuar con sonidos armoniosos.
Esto es muy importante, pues en tanto que el hombre no se encuentre en la armonía divina, el cerebro humano es la fuerza sin sabiduría que lo impulsara a la acción errada.

La verdadera fuerza motriz que debe impulsar al hombre y que esta en estrecha unión con el es su alma inmortal.

El cerebro, percibe todos los impulsos tanto positivos como negativos y transmite su frecuencia a la encarnación humana.

Toda precipitación y agitación es registrada y transmitida al hombre.

Por eso ya por la mañana se le deberá transmitir al cerebro la correspondiente vibración espiritual para que el día transcurra bien y en armonía.

Si el hombre todavía no puede dominar sus mundanos pensamientos que no lo dejan tranquilo, mientras se arregla por la mañana, no debería darse por vencido sino seguir con la música armoniosa durante el desayuno.

Aquí hay que mencionar que la música tranquila y estimulante es una ayuda hasta que el hombre con la oración y meditación se halle sumergido en su interior, donde esta la eterna fuerza impulsora, el núcleo del ser, que es su fuerza divina.

Este núcleo del ser es la verdadera fuerza impulsora para el motor álmico.

Por eso el hombre tiene que aquietarse para ser consciente de la paz de Dios.

Con esta fuerza suprema el hombre que actúa cada vez más según la voluntad divina, se vuelve más sutil y la voluntad del señor es su voluntad.

Todo hombre debería pensar si todos sus actos están en armonía con la voluntad del señor.

Con el transcurso del tiempo también deberá cuidar de la calidad y cantidad del alimento que consume.

Luego, cuando el hombre pueda entrar en la vibración divina a través de la oración y la meditación, su Padre, le comunicara conscientemente que alimentos tomar y cuales dejar.

También los ejercicios físicos (gimnasia) deberían ser rítmicos.
Que no haya movimientos agitados. Los ejercicios físicos desarmónicos y violentos ponen al motor, alma, en una frecuencia que bloquea parcialmente la fuerza espiritual, pues Dios es armonía y amor, fuerza etérea que fluye rítmicamente.

Los primeros ejercicios a menudo no son fáciles para el hombre, pues en tanto que necesite de la ayuda de la música, tienen que controlarse constantemente.

Muchos hombres y almas, que van por el camino hacia el ser superior, abandonan la tarea trascendente por no lograr enseguida la meta o por que después de un tiempo vuelven a caer en su ego.

Debería haber un continuo control de pensamientos, palabras y actos.
Precisamente los pensamientos y palabras desarmoniosas inducen al hombre a acciones negativas.

Hay que tomar el pensamiento por la raíz y anal izarlo.

Pensamientos y palabras que no son afines a la ley divina, hacen que el motor del hombre se vuelva intranquilo, reduciendo así la verdadera fuerza impulsora.

Si permitimos que nuestros pensamientos negativos fluyan sin control, por ley de causa y efecto estaremos gestando la base errada de nuestros futuros fracasos.

El primer pensamiento negativo puede surgir espontáneamente pero el segundo puede ser fácilmente detectado y rápidamente anulado.

Por ejemplo: Hay que construir un túnel a través de una montaña.

Muchos hombres se esfuerzan por Ilevar el trabajo hacia delante, para poder ver pronto la tierra al otro lado.

Se trabaja afanosamente y se necesitan muchos aparatos y herramientas.

Si después de cierto tiempo se ve el otro lado del túnel, los trabajadores se sentirán satisfechos.
Si el túnel esta completamente acabado, también descansaran los utensilios de trabajo.

Lo mismo ocurre durante el tiempo de trabajo interno necesario para eliminar el ego humano, y que Dios pueda actuar en el hombre.

El hombre primero tiene que dominar su ego, aquietarse y entregar su voluntad y su vida a Dios (Aquiétate y sabe que “Yo Soy” Dios y habito en ti como la chispa divina que genera tu vida).
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Esto ocurre cuando el hombre desarrolla la voluntad de Dios en su interior, por lo que puede volverse eficaz el espíritu eterno en sus pensamientos, palabras y obras.

Los instrumentos de trabajo del hombre en primera instancia son la música armoniosa y el auto control, con el que el vigila sus pensamientos, palabras y obras.

En cuanto ha penetrado más profundamente en la montaña de causas y las ha ido eliminando poco a poco, solo se suele necesitar la oración y la meditación.

Solo cuando el hombre y el alma ha alcanzado el núcleo del ser, la fuerza primaria, impulsora de Dios será completamente eficaz.

Entonces el núcleo del ser, la fuerza primaria o etérea, serán el único impulso del alma.
El hombre entonces es el órgano ejecutivo.

Durante estos continuos ejercicios de conciencia el hombre se vuelve mas sutil , es decir que refina la estructura del alma y del cuerpo.

Sus movimientos son armoniosos, sus pensamientos, palabras y actos son equilibrados.

El hombre ya solo piensa positivamente, habla poco, solo lo esencial.

Su modo de pensar es equilibrado. Todo lo que no es esencial todavía es humano.

Sus actos son correctos y precisos se ha convertido en un hombre completamente pleno de confianza, que emana fuerza, pero también poder.

Sabe que el que actúa a través de encarnación es el espíritu de Dios, la eterna fuerza impulsora del alma.


Segundo grado de conciencia.

Aquel que durante las primeras horas del día aun no haya podido dominarse, existen otras posibilidades que puede aplicar pues ni el hombre ni el alma pueden librarse de esta autocrítica y auto análisis, aunque no desee esforzarse al respecto.

Si vas con tu vehículo al lugar de trabajo, y tienes un radio reproductor, intenta escuchar de nuevo música estimulante para dominar tus inquietos pensamientos.

Si vas a pie a tu lugar de trabajo observa conscientemente la naturaleza en su diversidad.

Si te encuentras con personas apuradas, precipitadas y desarmonizadas entonces dite a ti mismo:

Ellos son hijos del altísimo Padre Madre Creador y mis hermanos espirituales, al igual que yo, están en la búsqueda de su real y verdadera identidad y cada uno tiene que llevar la pesada carga de su ignorancia espiritual.

El Cristo en mi bendice, reconoce, saluda y ama al Cristo en cada uno de ellos.

 

Si deseas orientarte hacia el núcleo del ser, hacia la fuerza impulsara de Dios, se tu, como conocedor de las leyes metafísicas, mas amable con tu prójimo y esfuérzate para hacer siempre el bien.

Si la mañana es agitada y tus compañeros están malhumorados.

Si tu jefe no esta de buen humor, permanece a pesar de todo en esa armonía que tanto te ha costado adquirir.

Si no lo has conseguido del todo, si a pesar de tus buenos propósitos te has irritado intenta de nuevo ordenar tus pensamientos y orientalos hacia el núcleo de tu ser divino.

Si necesitas apoyarte en algo ve con el pensamiento hacia el cuarto centro de conciencia cerca del corazón que también es la central de mando para el núcleo del ser.

Si a pesar de ello no consigues ordenar tus pensamientos ve un rato con tu aparato de música a un lugar tranquilo y vuelve a escuchar temas armoniosos.

Cuida de que nunca llegues al extremo de que, a causa de un compañero o de tus propios pensamientos la música ya no pueda ayudarte.

Al no tener cuidado por haber puesto tu motor en vibración negativa puedes echar a perder los ejercicios de conciencia de horas o incluso semanas.

Con este grado de vibración inferior cambias inmediatamente la estructura de tu alma y cuerpo.

Pueden pasar varios días e incluso semanas para que puedas reparar este cambio y vuelvas a estar en el camino de la vida. Naturalmente esto dependerá de la intensidad de la acción errada.

Cuando comas al mediodía, no olvides pedir la bendición de divina, de tu Padre celestial.

No Le pidas solo que bendiga tus alimentos, sino todo lo que te ha dado, y dale las gracias por ello.

Esta breve conversación con Dios, tu Señor, hará palpitar al núcleo de tu ser, por lo que volverá a manifestarse el espíritu, que nuevamente te elevara.

Cuida de tomar tus alimentos lentamente y se consciente de que en cada bocado se encuentra la fuerza espiritual de Dios.

 

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